Grupo Sabater Analisis

Nota informativa 52

 

Ácidos grasos: importancia metabólica

Ácidos grasos: importancia metabólica

 

Introducción

 

Los ácidos grasos son unas sustancias necesarias para nuestra salud. Son, junto con los azúcares, la principal fuente de energía para nuestro organismo. Los que no se utilizan de inmediato se almacenan en forma de grasas; su exceso producirá la obesidad, que como es sabido es perjudicial para la salud. De su composición en cantidad y tipos de nuestros ácidos grasos (hay más de veinte ácidos grasos diferentes que intervienen en nuestro metabolismo, que mayoritariamente provienen de la dieta), dependerá los niveles de colesterol y triglicéridos de nuestro suero, así como la fluidez de la membrana de los glóbulos rojos, todo ello ligado al riesgo de enfermedad cardiovascular.

 

Al mismo tiempo, los ácidos grasos forman parte fundamental de las membranas de nuestras células, y según su composición derivará su funcionalidad. Desde un punto de vista del metabolismo, son punto de partida para la síntesis de sustancias con una acción similar a las hormonas, (icosanoides) que se manifiestan potenciando o inhibiendo procesos inflamatorios.

 

Los icosanoides tienen como materia prima algunos ácidos grasos, según su proporción, podrán inducir a reacciones inflamatorias, que están relacionadas con enfermedades como la artritis, eczema atópico, psoriais, colitis ulcerosa, y fibromialgia entre otras

También el desequilibrio entre diferentes ácidos grasos de nuestra dieta, está directamente relacionado con el riesgo de cáncer.

 

Los ácidos grasos, tienen a su vez importancia, en el síndrome de resistencia a la insulina y alteraciones del sistema inmune, principalmente ligada a enfermedades del tipo de la vasculitis, esclerodermia y amilodosis.

 

Conocer por la tanto la composición de los ácidos grasos de nuestro cuerpo, será una importante fuente de información para evaluar nuestro estado de salud. Corrigiendo, si es necesario, los desequilibrios de los mismos a través de la dieta o suplementos dietéticos, podemos evitar muchas enfermedades o corregir los síntomas de algunas ya instauradas.

 

Clasificación de los ácidos grasos

 

Aunque el tema de nomenclatura y clasificación de los ácidos grasos es bastante árido y complicado, no podemos dejar de exponer unos conceptos básicos para que se pueda seguir con criterios científicos los temas que iremos desarrollando a lo largo de esta monografía.

 

1. Clasificación nutricional

 

Podemos clasificarlos en dos grandes grupos: no esenciales, que pueden ser sintetizados por el organismo y esenciales que necesariamente deben ser aportados por la dieta. Su equilibrio, tanto cuantitativo como cualitativo, debe ser tenido en cuenta por los clínicos en las revisiones de salud. Su composición en el organismo es uno de los puntos importantes a valorar y corregir, en su caso, con cambios de dieta o suplementos dietéticos.

 

2. Clasificación por su estructura química

 

Los ácidos grasos son cadenas largas de átomos de carbono, unidos entre sí por uno o dos enlaces, completando su valencia cuaternaria con átomos de hidrógeno. En un extremo de la cadena carbonada hay un grupo metilo (CH3-), que se llama carbono omega y se le asigna el número 1 a efectos de localización de los átomos de carbono y en el otro extremo (carbono n) un grupo carboxilo (-COOH) que es el que le confiere su propiedad de ácido.

 

Atendiendo a la estructura sin o con dobles enlaces se pueden clasificar en tres grandes grupos:

 

  • Saturados

Son ácidos grasos sin dobles enlaces. Ejemplo:

    – Ácido Esteárico (C18:0) : (Ácido Octadecanoico)   

       CH3–CH2-CH2-CH2-CH2-CH2-CH2-CH2-CH2-CH2-(CH2)6-CH2-COOH

 

  • Monoinsaturados

Son ácidos grasos con un doble enlace en su molécula. El número que viene precedido con una n ó una omega es el átomo de carbono en donde se inicia el doble enlace. Ejemplo:

– Ácido Oleico (C18: 1 n9) (Ácido 9, Octadecenoico) CH3-CH2-CH2-CH2-CH2-CH2-CH2-CH2-                   CH=CH-(CH2)6-CH2-COOH

 

  • Poliinsaturados

Son ácidos grasos con dos o más dobles enlaces en su molécula. Ejemplos:

– Ácido Linoleico (C18: 2 n6) (Ácido 6, 9, Octadecadienoico). Ácido graso esencial                             CH3-CH2-CH2-CH2-CH2-CH=CH-CH2-CH=CH-(CH2) 6-CH2-COOH

   Este ácido graso es el cabeza de serie de los llamados ácidos grasos w6 (omega 6)

– Ácido Linolénico (C18: 3 n3) (Ácido 3,6,9, Octadecatrienoico). Ácido graso esencial

   CH3-CH2-CH=CH-CH2-CH=CH-CH2-CH=CH-(CH2)6-CH2-COOH

   Este ácido graso es el cabeza de serie de los llamados ácidos grasos w3 (omega 3)

 

El motivo de ser esenciales estos dos últimos, es que el organismo no puede introducir en la cadena carbonada dobles enlaces antes del carbono 9. Endógenamente se puede formar Oleico a partir del Esteárico (doble enlace en posición 9), motivo por el que el Oleico no es un ácido graso esencial.

 

Comentario a la nomenclatura: Para no apartarnos del objetivo clínico de esta monografía, no hemos entrado en detalles sobre la nomenclatura química de los ácidos grasos. El nombre que primero figura es el que normalmente se utiliza en clínica y dietética, los datos entre paréntesis (C18:0) son la nomenclatura reducida que indica el número de átomos de carbono y si es saturado (:0) o tiene dobles enlaces (:2) y una n u omega con un número que es el del átomo de carbono en dónde se encuentra el primer doble enlace. El segundo nombre entre paréntesis es el nombre de la nomenclatura química que no vamos a detallar por no usarse en clínica.

 

3. Clasificación por estructura en el espacio

 

La presencia de un doble enlace, ofrece la posibilidad estructural de que el (CH3-) y el (-COOH) en relación al doble enlace se sitúen en el mismo plano o en planos diferentes (Fig.1).

 

Si el (CH3-) y el (-COOH) respecto al doble enlace se sitúan geométricamente en el mismo lado se llaman ácidos grasos CIS.

 

 

 

Si por el contrario el (CH3-) y el (-COOH) respecto al doble enlace se sitúan geométricamente en lados distintos se llaman ácidos grasos TRANS.

 

Tendremos por lo tanto parejas de ácidos grasos, exactamente con la misma fórmula química pero de configuración CIS y de configuración TRANS. Esto tiene una gran importancia metabólica ya que todos los ácidos grasos que forman parte de las estructuras funcionales del organismo han de ser CIS y salvo pocas excepciones todos los ácidos grasos de los alimentos naturales son también CIS, por coherencia de la propia naturaleza.

 

Los ácidos grasos TRANS casi no se encuentran en la naturaleza, solamente en poca proporción en la leche. Mayoritariamente en nuestra dieta los encontraremos en las margarinas que se forman industrialmente por la hidrogenación de aceites para convertirlos en grasas sólidas. Se utilizan para la confección de bollería y pastelería. Aunque tengan dobles enlaces –y en las etiquetas de los productos que los contienen figuran como "grasas insaturadas"– a efectos biológicos se comportan como ácidos grasos saturados y por lo tanto su exceso es perjudicial para la salud.

 

Funciones de los ácidos grasos

 

Las funciones principales de los ácidos grasos son las siguientes:

    1. Producción de energía

    2. Constituyentes principales del tejido graso

    3. Componentes de membranas

    4. Precursores de icosanoides

 

1. Producción de energía

 

Es la función que popularmente parece la principal, y por el contrario es la más secundaria y prescindible de sus funciones. Los ácidos grasos, a través de reacciones enzimáticas, son "cortados" en grupos de dos átomos de carbono y unidos al Coenzima A, para formar Acetil-CoA, que a través del ciclo de Krebs y en los complejos sistemas enzimáticos del citosol y de la membrana interna de las mitocondrias produce moléculas energéticas de ATP. Resaltamos el término de prescindible porque esta función puede –y de hecho es– realizada mayoritariamente por los carbohidratos.

 

2. Constituyentes principales del tejido graso

 

Los ácidos grasos de la ingesta que no se han utilizado de inmediato para la producción de energía, se almacenan en el tejido graso, para ser recuperados cuando sea necesario. Obviamente si hay más almacenaje que metabolización, tanto por exceso de los que provienen de la dieta como de los que se sintetizan a partir de carbohidratos, se producirá un incremento de las grasas de reserva, es decir habrá un desvío metabólico hacia la obesidad.

 

Los ácidos grasos se almacenan en el tejido graso en forma de triglicéridos (Fig. 2). También principalmente como triglicéridos los ingerimos a partir de las grasas de la dieta, sean vegetales o animales. El triglicérido es una molécula formada por una de glicerol, un alcohol de tres átomos de carbono, que se esterifica en cada uno de sus tres radicales OH por un ácido graso.

 

Cuando se precisa energía en periodos de ayuno, se produce la hidrólisis de los triglicéridos con la consiguiente liberación de los ácidos grasos, que se incorporan al metabolismo general, tanto para producir energía como para ser utilizados como precursores en otros procesos metabólicos.

 

3. Componentes de membranas

 

Las membranas celulares están formadas por una bicapa lipídica cuya estructura principal son los ácidos grasos formando moléculas de fosfolípidos, junto con proteínas, glucolípidos y colesterol.

 

 

La estructura de un fosfolípido es similar a la del triglicérido, con la única diferencia que en vez de tres ácidos grasos hay dos ácidos grasos (carbonos 1 y 2 del glicerol)  y un radical de ácido fosofórico (carbono 3). Este ácido fosfórico a su vez esterifica otros alcoholes (formando principalmente, fosfatidilserina, fosfatidiletanolamina, fosfatidilcolina), que se sitúan en la parte exterior de la membrana, en tanto que los ácidos grasos se sitúan en la parte interna de la misma formando las columnas vertebrales de su estructura.

 

En la posición 1 del glicerol del fosofolípido se sitúa preferentemente un ácidos graso saturado (estructura rígida) que aporta "la distancia" entre las dos capas, y el ácido graso idóneo para esta función es el Esteárico (C18:0), no esencial. La posición 2 ha de estar ocupada por un ácido graso mono o poliinsaturado y en una dieta mediterránea tendrá gran presencia el Oleico principal componente del aceite de oliva), ahora bien para determinados tipos de membranas los más adecuados son el DHA (Docosahexanoico) y el AA (ácido Araquidónico) que son esenciales y han de ser aportados por la dieta directamente o a través de sus precursores, ácido Linolénico (principalmente en aceites de pescado) y Linoleico (principalmente en aceites vegetales) respectivamente.

 

a. Importancia de la plasticidad de las membranas celulares

 

La naturaleza de los ácidos grasos que componen las membranas celulares tiene una gran importancia metabólica y funcional. Cuánta mayor sea su proporción en ácidos grasos saturados, mayor rigidez de dicha membrana. Cuanta mayor pro-porción de insaturados tengan, mayor plasticidad de la misma, propiedad que aumenta paralelamente al número de dobles enlaces.

 

La fluidez de la membrana es fundamental para su función. En las membranas se encuentran las estructuras de los receptores de hormonas, neurotransmisores y antígenos. Si la membrana es rígida el acoplamiento espacial entre el receptor de la membrana –proteína compleja y de estructura espacial adecuada para captar la hormona o el neurotransmisor– podrá ser dificultoso o incluso no producirse. Para dicho acoplamiento la membrana necesita una cierta adaptabilidad y fluidez en el espacio y esta propiedad se la confiere el número de dobles enlaces de los ácidos grasos que la componen. 

 

b. Fluidez de membrana y actividad cerebral

 

Las células que para su función más crítica es la fluidez de sus membranas, son las cerebrales, especialmente las células de la materia gris, por su alta actividad dependiente de neurotransmisores que actúan uniéndose al receptor de membrana  de las sinapsis. Las células de la materia gris necesitan en su membrana un alto contenido en DHA (ácido Docosahexaenoico) un ácido graso de 22 átomos de carbono y seis dobles enlaces, de la serie esencial w3, cuya síntesis endógena es a partir del ácido Linolénico. Sin embargo al tener tantos átomos de carbono y dobles enlaces dicha síntesis endógena es muy poco eficiente, y ha de ser aportado en gran parte por la dieta. El DHA se encuentra fundamentalmente en grasas de peces de aguas frías, y debido al escaso consumo de los mismos en la dieta occidental actual, es de los ácidos grasos que hay que controlar analíticamente y en su caso aportarlo con complementos dietéticos.

 

En las membranas neuronales también se precisa ácido Araquidónico (AA), que proviene de la serie esencial w6 cuyo primer eslabón es el ácido Linoleico. Es un ácido graso de 20 átomos de carbono y cuatro dobles enlaces. No suele haber déficit en nuestra población ya que se encuentra en concentraciones adecuadas en carnes animales. Por el contrario su exceso, puede ser perjudicial pues, como veremos más adelante, es precursor de icosanoides pro-inflamatorios.

 

Otro componente muy importante de los ácidos grasos de las membranas es el DGLA (ácido Dihomo-gamma-Linoleico), de 20 átomos de carbono y tres dobles enlaces de la serie esencial w6, que sintetiza fácilmente a partir del Linoleico.

 

c. Fluidez de membrana y resistencia a la insulina

 

Otra pincelada conceptual para resaltar la importancia de la composición de los ácidos grasos de las membranas, es el síndrome de resistencia a la insulina. La resistencia a la insulina es una patología muy importante a partir de los 40 años y que forma parte del llamado síndrome metabólico o síndrome X. Se produce –entre otras causas– por la dificultad de unión entre la insulina secretada por el páncreas y sus receptores celulares, y esta dificultad depende de la plasticidad de la membrana, a más proporción de ácidos grasos saturados más rigidez de membrana y menor capacidad de unión de la insulina con su receptor y por lo tanto mayor resistencia a la insulina. En consecuencia una dieta rica en ácidos grasos saturados (o ácidos trans sean saturados o insaturados) favorece la resistencia a la insulina.

 

 

Estos dos conceptos sobre la importancia de la plasticidad de membrana y función biológica que hemos mencionado para los neurotransmisores y el receptor de insulina, puede extrapolarse a todas las funciones que requieren receptores en membranas, como son, además de los ya mencionados, todas las hormonas peptídicas y esteroideas, antígenos de membrana, anticuerpos IgA en membranas, etc.

 

4. Precursores de icosanoides

 

Los ácidos grasos de las series w3 y w6 hemos dicho que son esenciales pues el organismo no es capaz de introducir dobles enlaces a menor distancia del w9 partiendo de ácidos grasos saturados. Sin embargo puede introducir dobles enlaces adicionales antes de dicho carbono, a partir de la estructura de los w3 y w6 que actúan como "cebo". Asimismo el organismo es capaz de añadir grupos de 2 carbonos a los mismos, sintetizando por lo tanto ácidos grasos de mayor número de átomos de carbono, a partir de C18 (Linoleico y Linolénico) pudiendo llegar hasta la síntesis de ácidos grasos con 22 átomos de carbono (C22). Fig. 3.

 

Esta capacidad de alargar la cadena e introducir dobles enlaces tiene la función de sintetizar los ácidos DHA, AA y DGLA citados anteriormente que son importantes para la composición de las membranas. Pero además esta vía metabólica de añadir átomos de carbono a los ácidos grasos e intrducir más dobles enlaces, está ligada a la síntesis de los precursores de los icosanoides,  sustancias con una gran actividad metabólica equiparable a la de las hormonas.

 

Las enzimas clave de este proceso son las elongasas que son capaces de añadir a los ácido esenciales C18, Linoleico o Linolénico, dos o cuatro átomos de carbono (tranformándolos en C20 y C22) y las desaturasas que son capaces de introducir dobles enlaces. La Delta-6-desaturasa introduce un doble enlace en los C18 y la Delta-5-desaturasa  introduce otro doble enlace en los C20.

 

Podemos ver, que a partir de la serie w3, con el ácido Linolénico (C18:2 w3) como primer eslabón, se sintetiza el ácido Eicosapentaenoico = EPA (C20:5 w3) y ácido Docosahexaenoico = DHA  (C22:6 w3). Este último ya hemos mencionado importante componente de membranas cerebrales. El último paso de C20 a C22 catalizado por la elongasa es poco efectivo, por lo que la síntesis endógena es en general insuficiente y aunque haya aporte de Linolénico el DHA deberá controlarse analítica-mente para ver si debe ser suplementado con complementos dietéticos.

 

A partir de la serie w6 con el ácido Linoleico (C18:2 w6) como primer eslabón, se sintetiza el ácido Dihomogammalinolénico = DGLA (C20:3 w6) y el ácido Araquidónico = AA (C20:4 w6), éste último también importante en membranas, aunque es aportado en cantidades suficientes –incluso excesivas– por las grasas de las carnes animales.

 

La síntesis de icosanoides se inicia por acción de las fosfolipasas, enzimas que hidrolizan los ácidos grasos de los fosfolípidos de las membranas, y posteriormente se modifican por diversas enzimas entre las que cabe destacar la ciclooxigenasa o la lipoxigenasa, enzimas clave en la farmacología de los procesos inflamatorios.

 

Del ácido DGLA  (Dihomogammalinolénico) se derivan Prostaglandinas, Tromboxanos y Leucotrienos de la Serie 1. De forma muy concisa podemos decir que tienen una acción antiinflamatoria, anticoagulante y antivasoconstrictora respectivamente, es decir, son beneficiosos para la salud.

 

Del ácido AA (Araquidónico) se derivan Prostaglandinas de la Serie 2, y Troboxanos y Leucotrienos de la serie 4, que son inflamatorias, procoagulantes y vasconstrictoras, es decir muy perjudiciales para la salud.

 

Del ácido EPA (Eicosapentanoico) se derivan Prostaglandinas de la serie 3 y Troboxanos y Leucotrienos de la serie 5, que al igual que los de la serie 1 tienen una acción antiinflamatoria, anticoagulante y antivasoconstrictora, es decir muy beneficiosos para la salud.

 

De esta exposición muy resumida, se deduce la gran importancia metabólica del equilibrio entre la síntesis de éstos tres ácidos grasos. La serie w6 si bien el DGLA es beneficioso, el metabolismo tiene una inercia hacia la síntesis de AA, pues son muchos los factores que activan la 5-desaturasa. Por el contrario los w3 aumentarán la síntesis de EPA. Si hay un desequilibrio que favorezca la síntesis de AA sobre el EPA estamos en una situación metabólica proinflamatoria.

 

En procesos tales como la artritis reumatoide, eczema atópico, psoriais, fibromialgia, enfermedad de Crohn y en general en las patologías originadas por procesos inflamatorios, es muy importante evaluar y en su caso corregir los desequilibrios de ácidos grasos.

 

Hay muchos procesos bioquímicos que actúan potenciando o inhibiendo alguna de estas vías. No podemos extendernos, pero queremos resaltar. por su gran importancia, que los picos de insulina (que se originan por una ingesta alta de carbohidratos) activan las desaturasas, tanto la d6 como la d5, por tanto el ácido linoleico se metabolizará hasta AA (icosanoides perjudiciales) en lugar de detenerse en DGLA (icosanoides beneficiosos).

 

Los aceites de pescado ricos en w3 son precursores de EPA (origen de de icosanoides beneficiosos) en tanto que las carnes rojas son ricas en AA (origen de icosanoides perjudiciales), este es un motivo por el que hay que tener una dieta equilibrada como base de la salud.

 

Estos conceptos generales son una pincelada de la importancia que el equilibrio entre el AA y el EPA tienen para la salud, y este equilibrio, al ser sus precursores ácidos grasos esenciales, debemos buscarlo en la dieta.

 

Fuentes alimentarias de los ácidos grasos

 

En general se puede considerar que los ácidos grasos saturados abundan en los productos de animales terrestres (carnes, huevos, grasas para untar, leches y derivados).

 

Los ácidos grasos monoinsaturados, principalmente el oleico, se encuentra en el aceite de oliva.

 

Entre los ácidos grasos de la serie w6, el más abundante es el linoleico que se encuentra principalmente en los aceites de semillas aunque también, en menor cantidad en verduras, frutas, frutos secos y cereales.

 

Los ácidos grasos polinsaturados w3 principalmente (DHA) Docosahexaenoico y (EPA) Eicosapentaenoico  se encuentran de manera casi exclusiva en animales acuáticos, principalmente en aquellos provenientes de aguas frías, y pescado azul.

 

También contiene ácidos grasos w3 en cantidades importantes el aceite de linaza.

 

Cabe destacar que aunque en general la leche y derivados son ricos en grasas saturadas, la leche humana es una excepción por dos motivos:

– Contiene una menor proporción de grasa saturada.

 

– Contiene una mayor cantidad de ácidos w3 y no sólo en forma de alfa-linolénico sino que también están presentes el Eicosapentaenoico (EPA) y el docosahexaenoico (DHA) que cumplen importantes funciones en el desarrollo del recién nacido, principalmente en el desarrollo del sistema nervioso y de la retina.

 

Ingestas recomendadas

 

En general para la población adulta se recomienda que el consumo de grasa represente entre un 30 y un 35% del aporte total de energía. Si lo desglosamos  en las diferentes clases  de ácidos grasos existentes:        

  • Las grasas saturadas no deben aportar más del 10% del total de energía.
  • Los ácidos grasos insaturados deben aportar un 25% de la dieta calórica diaria.

– El ácido graso mayoritario  debe ser el oleico (aceite de oliva) que debe suponer entre un 15 y                         un 20% del total de energía.

– El 5% restante debe proceder de los ácidos grasos poliinsaturados  ( 4% los w6 y un 1% los w3).

En la dieta actual se consume en general, un exceso de grasas saturadas y de w6.

Se recomienda una disminución de la ingesta de las grasas saturadas y un aumento en el consumo de w3 que se encuentra principalmente en el pescado y actualmente en algunos alimentos enriquecidos.

 

Interés clínico

 

El interés clínico de controlar, y en su caso equilibrar mediante la dieta o aportes nutricionales, el perfil de ácidos grasos puede estar indicado en las situaciones siguientes:

  • Enfermedad cardiovascular: Los ácidos grasos saturados aumentan en general  los niveles de colesterol, y este efecto es importante cuando el % de linoleico es inferior al 3% del aporte calórico global (menos de 5 g/día). Su efecto, no es porqué se transformen en colesterol, sino porque disminuyen la actividad de los receptores hepáticos del LDL y por tanto disminuyen su depuración. La excepción es el   ácido esteárico pues a nivel hepático puede convertirse en Oleico. A través de su acción sobre plasticidad de membranas y síntesis de icosanoides beneficiosos.

    Los ácidos grasos insaturados de la serie 3, tendrán una acción positiva descendiendo los        niveles de triglicéridos, fibrinógeno, descenso de la agregación plaquetaria, etc.

  • El consumo de w3 reduce el riesgo vascular por varios motivos:

– Previene la aparición de arritmias ya que los w3 tienen la capacidad de estabilizar eléctricamente el corazón.

– Aumenta la esperanza de vida de los infartados ya que tienen un efecto antitrómbico, antiinflamatorio y vasodilatador.

– Disminuye la presión arterial y la trigliceridemia

  • Los w3 durante el embarazo y la lactancia: El consumo de w3 durante el embarazo y la lactancia es fundamental para el desarrollo y crecimiento del recién nacido. Es por ello que las necesidades de estos ácidos grasos en la mujer embarazada y en el feto así como de niños lactantes son muy elevados, especialmente durante el tercer trimestre de gestación donde           los requerimientos fetales son muy altos debido al crecimiento del sistema nervioso y al desarrollo de las neuronas. (hay estructuras del sistema nervioso que contienen muchos ácidos grasos              w3, como por ejemplo la retina que contiene un 60% de DHA). Se recomienda el consumo de   

    al menos 1.000 mg diarios de w3 en mujeres embarazadas, el doble que en mujeres en       estado normal.

  • · Efectos anticancerígenos de los w3: Se cree que el 80% de los tumores malignos son                 provocados por factores ambientales y hábitos de vida, de manera que se considera que  podrían ser evitados mediante cambios en la dieta. El consumo de ácidos grasos w3 contribuye a prevenir el cáncer de mama, próstata y colon entre otros así como a reducir el riesgo de metástasis en  enfermos de cáncer ya que se ha demostrado que los w3 tienden a reducir el crecimiento de células cancerígenas así como a reducir la movilidad de las mismas.
  • Enfermedades inflamatorias: Ya hemos mencionado la importancia del ratio AA/EPA sobre el balance de icosanoides perjudiciales y beneficiosos. El Leucotrieno LTB4 (sintetizado a partir del AA) es el agente quimiotáctico más importante para los neutrófilos que inducen a la síntesis de citoquinas inflamatorias. Un equilibrio de ácidos grasos es muy importante para el tratamiento de enfermedades como la artritis reumatoide, eczema atópico, psoriasis, fibromialgia, síndrome de Crohn, entre otros procesos inflamatorios.
  • Depresión: Niveles bajos de DHA se han asociado    a síndromes depresivos, precisamente por su iportancia en la membrana neuronal y su función. Valores bajos de DHA se han relacionado con  menos capacidad de aprendizaje y conductas agresivas.
  • Acción de la insulina: Hemos también mencionado, la importancia de la insulina sobre la síntesis de icosanoides. Resistencia a la insulina o niveles muy bajos de insulina (diabetes tipo I) inhiben la actividad de la delta-6-desaturasa y por tanto inhiben la síntesis de EPA y su consecuencia es una menor síntesis de icosanoides "buenos". Por el contrario los picos de insulina (dietas ricas en carbohidratos) incrementan la actividad de la síntesis de AA (icosanoides malos).
  • Enfermedades autoinmunes: Las prostaglandinas regulan la respuesta inmune en el tejido fibroso. La deficiencia de PGE1 (vía DGLA) o exceso de PGE2 (vía AA) inducen a la hiperactividad de las células B y a través del control sobre las células T se induce la fibrosis. Aumentado la síntesis de DGLA y EPA se aumenta la síntesis de PGE1 que reduce la producción de las citoquinas nteriores. Es beneficioso para enfermedades tales como: esclerodermia, amiloidosis y vasculitis. También se han encontrado mejoras en el lupus eritematoso.
  • Otros beneficios: Un equilibrio en la ingesta de w3 - w6 también nos ayudará a un correcto funcio- namiento del sistema nervioso, correcta función gastrointestinal, balance del sistema inmunológico y a la salud de la piel, cabello y uñas.

 

En NUESTRO LABORATORIO, tenemos una dilatada experiencia en la determinación de perfiles de ácidos grasos, tanto en plasma (controles de dieta) como en membranas de eritrocitos.

La valoración de ácidos grasos en eritrocitos, nos proporcionará un reflejo de la composición de las membranas y por tanto con más rigor científico, se podrá evaluar el perfil de ácidos grasos.

  

Dr. Juan Sabater

Dra. Gloria Sabater

 

 Bibliografía

 

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Última modificación: 26/06/2006
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